¿A quien le somos infieles?

 

   Seguro pensarán que le somos infieles a una pareja; pero resulta que la mayoría de veces, es a nosotros mismos. No hace falta tener una relación con otra persona para sernos infieles. Tenemos metas, deseos, sueños y, puede que la otra persona tenga una actitud diferente a nosotros; la cual nos hace sentir que no avanzamos lo suficiente por dedicarle tiempo a una relación que no tendrá frutos en un futuro. O simplemente, nos engañamos estando con una persona que promete con sus palabras, pero sus acciones y hábitos no están dirigidos a conseguir lo que ofrece. 


    La infidelidad a nosotros mismos, es mas peligrosa. Cuando vamos en contra de nuestras pauta de pensamiento, enfermamos, nos deprimimos, y tratamos diferente a los demás. La molestia no es con lo que hace la pareja (o deja de hacer), sino con nosotros mismos. Sabemos que no podemos ser una pareja controladora que quiere cambiar al otro, pero entendemos que dentro de nosotros mismos hay una voz, que pide crecer, que pide metas alcanzadas, y que si nuestra pareja, es carente de este mismo deseo, simplemente hará que, entremos en una batalla interna ¿realmente quiero estar con una persona que no tiene metas? ¿quiero estar con alguien que no es capaz de crecer? ¿vale la pena estar al lado de quien no quiere salir de su zona de confort? ¿estoy en una relación tóxica?. 

    Y se preguntarán, ¿por qué siguen en la relación? dado que es tan fácil terminar y seguir adelante en una nueva. Y a favor del noviazgo, muchas veces nos culpamos; ¿será que estoy exigiendo demasiado? ¿será miedo al compromiso? ¿será que no sé respetar la evolución de mi pareja? ¿será que debo dar mas de mi? ¿ayudar mas? ¿será que no sé cómo convivir? ¿será que debo darle otra oportunidad?. 

   ¿Solución? Es el único caso en dónde no debemos hablar con nuestra pareja. La incomodidad es con nosotros mismos. Y durante este tiempo de incertidumbre, no quejarnos, ni gritar ni enfadarnos por lo que pasa (o deja de pasar) en la relación; todo lo que vemos que va mal, es simplemente porque no estamos conformes con nosotros mismos, y este malestar lo reflejamos en la pareja. Muchas veces, vemos en nuestro novio/novia, los errores de nosotros mismos; nuestro reflejo, nuestras carencias. Y se soluciona, haciendo una evaluación interna, salir a caminar, tomar una ducha larga y reflexionar ¿qué estoy dispuesto a aguantar? ¿qué necesito para avanzar? ¿si no estuviera en una relación, qué haría diferente? ¿qué estoy haciendo para eliminar el estrés? Recuerda, que sólo cuando estamos completamente bien con nosotros mismos, es que estamos listos para estar en un noviazgo sano y duradero. Y entender, a veces queremos una relación y no estamos preparados para el reto que conlleva convivir con otra persona; enfrentar ideas y enlazar un futuro. No es sencillo y requiere fortaleza, para poder con personalidad e independencia, crecer al lado de una pareja.

A favor de las relaciones sanas,
Violeta León.

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